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Recomendaciones a los empleados del Banco Popular y a los integradores del Santander

Por
Empleados, en diversos grupos, comentando.

Después de la muerte de un ser querido y de una ruptura amorosa, el temor al despido es la siguiente fuente de angustia, porque amenaza la estabilidad económica y el estatus. Por eso genera miedo. Y mientras dura esa incertidumbre, la productividad cae en picado porque nuestro cerebro está más ocupado en los pensamientos angustiosos que en la tarea.

 

Decía Vargas Llosa que la incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar. No informar de las malas noticias sumerge a los empleados en una espiral negativa: se tiende a hablar y rumorear con los compañeros, lo que genera mayor angustia todavía.

 

Los directivos deben tener esto muy claro. Si optan por una política de comunicación opaca, allá ellos, pero los rumores y la creación de teorías conspiratorias comenzarán a campar a sus anchas por la organización, retroalimentando el miedo. Es injusto mantener a una persona en ese estado de tensión durante un largo tiempo.

 

¿Qué puedes hacer tú, trabajador del Banco Popular, mientras se aclara la situación?

 

– Pide transparencia a tu jefe. Hazle saber que eres una persona madura que sabrá digerir lo que tenga que ser.

 

– No participes en corrillos de rumores y cotilleos. Ayudará a disminuir tu ansiedad. Céntrate en el trabajo para mantener la mente ocupada y hazlo lo mejor posible, como siempre.

 

– Deja de lamentarte, huye del victimismo, huye del discurso del “pobre de mí” porque la lástima resulta molesta. Si la angustia te atenaza excesivamente, actualiza tu CV y dedica una hora al día a buscar trabajo. Hoy las redes sociales te lo permiten. Estarás construyendo tu nuevo futuro, te crearás una expectativa de nueva vida que amortiguará tu angustia. Y si finalmente te quedas en la empresa, pues bienvenido sea. O, quién sabe... a lo mejor serás tú quien ya no querrá quedarse.

 

– Acepta que los cambios son inevitables y empieza a mentalizarte de que tendrás que adaptarte a lo que venga. La felicidad completa es un mito. Siempre hay elementos a tu alrededor que perturbarán tu vida. Supongo que ya lo has aprendido, y, si no, ahora es el momento. Todo cambio lleva un coste asociado. En los procesos de cambio empresarial encontraremos aproximadamente un 20% de empleados que lo rechazarán, un 60% que se encontrarán desorientados y expectantes, y un 20% que lo aceptarán bien. Te ubiques donde te ubiques, el cambio se llevará adelante, contigo o sin ti. Así que, si tienes expectativa de continuidad en la empresa, apuesta por ser inteligente y ubicarte en el 20% que lo aceptará bien.

 

– Busca un momento al día para dedicarte a actividades que te produzcan bienestar.

 

– Haz deporte para descargar tensión.

 

Mis recomendaciones para la empresa compradora, el Banco Santander, y, por tanto, la responsable de llevar a cabo la integración, son solo dos, muy simples y a la vez muy potentes:

 

– Primero: que piensen que están tratando con seres humanos que padecen miedo y angustia a causa de la incertidumbre. Por tanto, por respeto a esos trabajadores, tienen que decirles la verdad sobre su situación futura lo más rápidamente posible. La gente lo agradece y lo vive como un acto de respeto, sean buenas o malas noticias, porque les da la oportunidad de comenzar a planificar su futuro.

 

– Segundo: a ser posible, que se den prisa en diseñar los cambios y anunciarlos antes de las vacaciones. Se encontrarán con la sorpresa de que, a la vuelta, los trabajadores estarán mucho más receptivos al cambio. El período de vacaciones nos aporta el tiempo para reflexionar sobre el estado de situación de nuestra vida. ¿La estamos aprovechando? ¿Qué asignaturas pendientes nos quedan por completar? Es el momento en que hacemos planes para una vida mejor, más plena y feliz. Vamos asumiendo e interiorizando los cambios, o a planificar nuestra marcha y buscar otros horizontes con la venia de nuestras servidumbres económicas. A la vuelta de las vacaciones ponemos el contador a cero de nuestra vida y ya habremos digerido gran parte de la gestión del cambio o del duelo, con una mirada más positiva hacia el futuro.

 

Te deseo lo mejor.

 

Fotografía Autor Daniel Sánchez Reina

Socio-Director de E2 Eficiencia Empresarial (www.e2-site.com)
Autor de El mentor (Ed. Almuzara)
Coautor de El dilema del directivo (LID Editorial)

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