SOCIEDAD

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¿Qué sabes de la ‘ecoinnovación’?

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Ilustración: sobre unos edificios cae, de una nube, una lluvia binaria.

La sociedad actual está viviendo un momento de grandes cambios que afectan directamente a la actividad de las empresas. Los retos ambientales se presentan como ineludibles para todos los sectores y afectan de forma particular al ámbito empresarial: la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero; la limitación en el consumo de recursos naturales producida por el agotamiento que ha generado la sobreexplotación y por el alto coste en su producción y extracción; la reducción del consumo de combustibles fósiles para generar energía en una sociedad que cada vez necesita consumir más energía para funcionar… Son algunos de las realidades a las que el tejido empresarial se enfrenta y que en todos los casos tienen una fuerte repercusión económica en su actividad que repercute en el usuario final.

 

Pero esta situación supone un fuerte compromiso empresarial por conseguir un entorno más sostenible, un compromiso empresarial que lejos de ser un gasto a fondo perdido, puede ser, y de hecho es en realidad, una oportunidad empresarial de primer orden que permite a la empresa posicionarse frente a la competencia al mismo tiempo que genera importantes beneficios empresariales. La respuesta al “¿cómo se puede conseguir eso?” es la ecoinnovación.

 

Pero, ¿qué es realmente la ecoinnovación? En los últimos años se ha extendido como un mantra ineludible en todo el tejido social y empresarial la palabra innovación. Ser innovador es sinónimo de éxito, de triunfo, de diferenciación, y consiste en encontrar una forma diferente de hacer las cosas; o de resolver problemas que se encontraban en el camino de una forma diferente a como se hacían, de manera que el resultado fuera mucho más eficiente y también mucho más rentable. En el ámbito empresarial esta innovación puede afectar a temas de diseño, sistemas de producción, gestión, etc. Pero en el contexto actual ninguna innovación debería de considerarse como tal si además de los beneficios empresariales no lleva implícito un beneficio ambiental. Esto es lo que denominamos ecoinnovación, una estrategia empresarial transversal a toda la actividad de la empresa en la que los beneficios empresariales van ineludiblemente de la mano de las mejoras ambientales.

 

La ecoinnovación es la demostración más palpable de que las empresas tienen un papel esencial en la lucha contra el cambio climático y la protección del entorno y que conseguirlo no es un gasto sino una inversión que genera importantes beneficios no sólo ambientales sino también empresariales.

 

El Laboratorio de Ecoinnovación, un proyecto creado por la Fundación Fórum Ambiental y la Obra Social ”la Caixa”, lleva varios años recogiendo y difundiendo casos de empresas que han incorporado la ecoinnovación a su estrategia. En el pasado mes de diciembre el Laboratorio de Ecoinnovación presentó el Informe Outlook de Ecoinnovación y su potencial para España 2017, el primer estudio de este tipo donde se presentan y analizan las principales tendencias que se han detectado a nivel mundial en la aplicación de la ecoinnovación en la estrategia empresarial y el impacto que tendrían en el medio ambiente y la economía si se generalizase su implantación. Estas cuatro tendencias son: la remanufactura, la tracción de las cadenas de suministros, la servitización y la gestión del Big Data.

 

La remanufactura

Es una estrategia vinculada a la economía circular que trata de recuperar un producto después de haber sido usado para darle un nuevo uso y con unas garantías similares o incluso mejores que las de un producto nuevo.

 

Esta estrategia estimula el crecimiento económico, ya que los productos remanufacturados generan mayores márgenes de beneficio, pero al mismo tiempo supone una importante mejora para el medio ambiente porque se produce una importante reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero, en el consumo de energía y en la generación de residuos en el proceso de producción. Al mismo tiempo la remanufactura requiere de personal de alta cualificación, lo que supone una generación de puestos de trabajo.

 

En Europa esta remanufactura genera unas ventas de 30.000 millones de euros y cerca de 190.000 puestos de trabajo en el año 2015. De esta facturación total solamente un 5% procede de empresas españolas y del total de puestos de trabajo un 6% corresponde a España, lo que muestra que hay un amplio margen de crecimiento en esta dirección por parte de las empresas.

 

Haciendo una proyección al año 2030 se espera que en Europa la remanufactura tenga una facturación de casi 99.000 millones de euros, y dé trabajo a 587.000 personas, es decir un crecimiento de un 200%. Esto en España podría suponer una facturación de 4.800 millones de euros sobre todo en los sectores aeroespacial y el de automoción.

 

Pero además del importante impacto económico supondría evitar la emisión de 8 millones de toneladas de CO2 eq en la UE.

 

Tracción en las cadenas de suministro

Hoy en día las grandes empresas generan un importante impacto en toda su cadena de proveedores con cada uno de los cambios que introducen. La creciente demanda de información hacia estos proveedores por motivos de transparencia, gestión de riesgos, responsabilidad social, etc., hace que estos proveedores tengan que adaptarse rápidamente a estas demandas si quieren seguir vinculados a estas empresas.

 

La legislación actual, los propios mercados y los propios consumidores exigen que cada día las empresas sean más responsables y tengan una mejor actuación ambiental, trasladando estas exigencias a toda su cadena de suministro que deben seguir estas demandas.

 

El sector agroalimentario es sobre el que la población es más exigente en estos mejores comportamientos ambientales y están dispuesto a pagar más por sus productos. Este sector supone un 5,2% del PIB con 55.000 millones de euros y con una cifra de negocio de 100.000 millones de euros.

 

La servitización

Esta estrategia de la ecoinnovación supone una transformación radical del modelo de negocio de la empresa de manera que pasan de vender productos a ofrecer el servicio que ese producto da al cliente.

 

Actualmente los consumidores ya no necesitan tener la propiedad de un producto que les cubra una necesidad concreta, sino que lo que buscan es tener cubierta esa necesidad de la forma más eficiente sin que el tener la propiedad del producto sea un requisito importante. La experiencia o el disfrute del servicio es más importante que la propiedad en sí. Esto ha hecho que muchas empresas se replanten sus modelos de negocio.

 

Según diversas investigaciones la servitización aporta importantes beneficios tanto para las empresas como para los clientes. Las empresas que adaptan su empresa a un modelo de servitización generan un crecimiento anual de entre un 5 y un 10%, con una reducción de los costes para sus clientes de hasta un 25-30% y con un alto grado de satisfacción por las ventajas del servicio recibido frente a la situación de compra anterior.

 

El sector manufacturero es el que concentra mayor número de empresas con un alto potencial de servitización, y en España el porcentaje de estas empresas que la han adoptado es muy reducido todavía, un 5% frente al 30% de la situación de países como Reino Unido, Alemania o Estados Unidos. Si esta situación de España se aproximase a las cifras mencionadas en otros territorios, el incremento de la cifra de negocio de este sector podría incrementarse entre 4.500 y 11.300 millones de euros.

 

Gestión del Big Data

Por último, la cuarta gran tendencia presentada en el Informe del Laboratorio de Ecoinnovación es la que provoca la tecnología a partir de la gestión del Big Data. Todas las herramientas tecnológicas actuales generan ingentes cantidades de información sobre los productos, su uso, intereses de los clientes, de los mercados, de los proveedores, etc. Pero toda esta información, que se denomina el Internet de la Cosas, no sirve de nada si no se gestiona correctamente y se extraen conclusiones que puedan revertir en las empresas y su eficiencia.

 

Se prevé que en el año 2020 la gestión de toda esta información generará en el territorio europeo 206.000 millones de euros, que en datos absolutos supone un incremente de un 1,9 del PIB del territorio, centrándose este incremento fundamentalmente en los países del norte y centro de Europa.


En España significaría que el crecimiento del PIB por esta gestión del Big Data en el año 2020 sería de 1,7%, que económicamente supondrían más de 14.000 millones de euros, centrado en los sectores más afectados por esta tendencia que son los de comercio, manufactura, finanzas, seguro, administración pública, información y comunicación y salud.

JulioM_Panizo

Director de Comunicación del Laboratorio de Ecoinnovación

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