ESTRATEGIAS

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La gente no hace negocios con hojas de vida y sólo el 1% lo hace bien en LinkedIn

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Logo LinkedIn.

¿Recuerdas lo que hacías a inicios del 2002? En esa época, un grupo de jóvenes profesionales se reunió para desarrollar un proyecto tremendamente innovador. Se trataba de una plataforma digital para compartir hojas de vida. El proyecto vio la luz pocos meses después con 20 suscriptores.

 

Hoy LinkedIn cuenta con 500 millones de usuarios de 200 países, y aunque nació como una plataforma de textos y con fines laborales, la realidad es que ha recorrido un largo camino y ya no podemos manejar nuestro perfil como lo hacíamos hace 15 años.

 

Hoy debemos entender que si deseamos conseguir clientes y negocios, una y otra vez, LinkedIn es el lugar de mayor relevancia para hacerlo. También debemos tener claro que, si deseamos ser exitosos en el uso de LinkedIn, debemos ser estratégicos a la hora de diseñar nuestro perfil.

 

Por eso hoy quiero prevenirte contra un error ampliamente extendido en LinkedIn. Un error que seguramente afecta al 99% de perfiles. Un error que puede estar costando clientes, negocios y credibilidad a millones de usuarios.

 

No te hablo de la foto, de tu título ni de tu experiencia. Te hablo de tu extracto, y del error de pensar que ese resumen es tu CV. El error de olvidar que las personas no hacen negocios con hojas de vida.

 

El resumen o extracto es el segundo o tercer elemento que tus contactos verán en tu perfil. Son aproximadamente 2000 caracteres en los que podrás presentar al mundo tus servicios, tu forma de hacer las cosas, tu poder transformador.

 

Es el espacio con el que cuentas para seducir a tu cliente ideal, y si está correctamente enfocado, seguramente será el espacio para ganar clientes.

 

Empecemos por lo más común. Hay 3 cosas que se han puesto de moda en los perfiles y que hacen un flaco favor:

 

  1. Hacer un copy-paste de la experiencia o certificaciones.

 

  1. Escribir el resumen en tercera persona.

 

  1. Hablar exclusivamente de uno mismo.

 

Recuerda que a las personas no les interesa tu hoja de vida, tus estudios o certificaciones, tus premios o méritos. A nuestros clientes les interesa saber cómo les podemos facilitar la vida y que realmente entendamos sus puntos de dolor.

 

Recuerda: no se trata de ti, sino de ellos.

 

Y para tener ese enfoque, debemos tener en su sitio estos elementos:

 

1. Quién es tu cliente ideal. No puedes ser todo para todos. Si tu mente está confusa, tu lenguaje lo reflejará y quien lea tu extracto se perderá, y muy probablemente busque a la competencia.

 

2. Los productos correctos para solucionar los problemas de tu cliente ideal. Debes diseñar tu oferta pensando en lo que tu audiencia necesita, no pensando en lo que tú crees que ella necesita.

 

3. Creértelo. Si no estás enamorado de tus servicios y de su poder para transformar y dar soluciones, difícilmente resultarás confiable o convincente.

 

Tu objetivo es tu cliente, lo que hay en su mente y en su corazón, qué haces por él, cómo le ayudas a alcanzar sus objetivos, su lenguaje. Pregúntate siempre: ¿qué hay para mi audiencia si se acerca a mi perfil?

 

Un ejemplo práctico:

 

Yo creo en perfiles de LinkedIn vivos, que se adaptan a una estrategia de negocio y que se hacen pesando en el público al que servimos. Sin embargo, también veo que una guía de lo que ha funcionado a otros ayuda mucho a la hora de crear un perfil atractivo.

 

En las líneas que siguen, te comparto algunas ideas para que rediseñes o construyas un perfil seductor para tus prospectos.

 

1. Olvídate de la dinámica de una hoja de vida. Tu extracto de LinkedIn es tu carta de presentación, no tu tarjeta de presentación.

 

2. Las dos primeras líneas de su resumen son las que más importan. Son las que se ven en los dispositivos móviles y, hoy en día, casi el 60% de usuarios LinkedIn entran a la plataforma a través de ese tipo de dispositivos. Así que debes resumir tu oferta de valor en ese espacio para que tu audiencia se sienta identificada contigo.

 

3. Incluye estos elementos:

 

Datos que impacten. Comparte en tu extracto datos que grafiquen los resultados de tus servicios. Anota logros, objetivos cumplidos, número de clientes satisfechos, audiencia, ingresos o ahorros que has obtenido para tus clientes, etc.

 

Cada audiencia tiene un interés concreto. Por ejemplo, si eres consultor de procesos, podrás hablar de los resultados en eficiencia o ahorro que han logrado tus clientes con tu metodología o asesoría.

 

También te recomiendo considerar tus objetivos estratégicos. Por ejemplo, si buscas posicionarte puedes dar prueba social con la que tu cliente se sienta en confianza.

 

Si has logrado enganchar a tu clientes con la primera parte de tu resumen porque le has hablado de lo que haces por él, entonces es lógico es que le hables de los servicios o productos que tienes para él.

 

Te sugiero ser muy breve. A tu cliente aún no le interesan los procesos o métodos; a menos que seas el creador de un sistema exclusivo y que te diferencia notablemente de la competencia.

 

Una forma muy práctica de servir a tu nicho es compartir recursos gratuitos de mucho valor. Además de ser una legítima forma de atraer más público hacia ti, es un ganar-ganar.

 

Estos recursos pueden ser tan sencillos como una sesión de evaluación, o más elaborados como videos, ebooks, plantillas, audios, etc.

 

4. Háblales de ti. En los puntos anteriores habías hecho el cambio de mente para ponerte en los zapatos de tu prospecto. Ahora diles quién eres, brevemente. Menos es más, y si puedes mostrarte cercano, vulnerable, abierto, ¡qué mejor!

 

Conviene mostrarte cercano y confiable. La realidad es que las personas buscamos personas alcanzables para hacer negocios.

 

5. Y la guinda del pastel: enriquece tu extracto. LinkedIn te da opción de agregar videos, enlaces, documentos y presentaciones de Slide Share.

 

Pocas personas usan hoy en día esos recursos que LinkedIn ofrece, y ya no podemos pensar en medios sociales sin recursos visuales. La tendencia es hacia la realidad virtual, así que los textos e imágenes van quedando cortos a la hora de fortalecer tu marca personal.

 

Hasta aquí mis consejos. Ahora es momento de que tú tomes acción.

 

Puedes dejar tu resumen cómo está, y seguir obteniendo los mismos resultados. O puedes hacer un cambio enfocado en tu cliente ideal.


¡Hasta pronto!

Paola Duran

Especialista en LinkedIn para Atracción de Clientes y Aceleración de Negocios de Servicios www.PaolaDuranNegocios.com

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