Publicidad
SOCIEDAD

4

La economía del acceso

Nadie duda de que nos encontramos en una época de grandes cambios sociales y económicos. Y en ello tiene mucho que ver la transformación digital de las empresas.

Por
Ilustración: iconos que representan la cesión de bienes entre individuos.

Los procesos de transformación digital que están llevando a cabo las empresas tradicionales para satisfacer las demandas de unos clientes con cada vez más poder de decisión, junto con la aparición de nuevas empresas mucho más ágiles a la hora de aprovechar las ventajas de la tecnología para ofrecer alternativas a esos mismos clientes, hace que nos encontremos ante un panorama incierto para algunos y de oportunidad para otros.

 

La época de la posguerra y la llegada de la economía del bienestar posterior crearon la “necesidad” de poseer bienes (muebles e inmuebles) entre los consumidores que hoy en día forman parte de las generaciones de mayor edad. La crisis económica de los últimos años, junto con la consolidación de internet y el desarrollo de las tecnologías móviles, han hecho posible la aparición de modelos de negocio basados en el acceso a los bienes como alternativa a los modelos tradicionales.

 

Son modelos de negocio que se focalizan en proporcionar acceso fácil y rápido a usuarios que requieren disponer de un determinado bien en un momento concreto de forma esporádica, eliminando la necesidad de tener que adquirir dicho bien en propiedad.

 

Ya sea tanto a través de iniciativas públicas como privadas, estas propuestas son cada vez más aceptadas por una nueva generación de consumidores, los millenials. Una generación que ha sufrido, en mayor medida, los efectos de la crisis económica y que están acostumbrados a utilizar las tecnologías digitales como parte de su día a día. Pero no son los únicos, las generaciones anteriores a los millenials también empezamos a considerar dichas opciones como válidas, ya sea cuando llega el momento de reponer ciertos bienes o como una manera de reducir gastos sin renunciar a su uso y disfrute.

 

Cada vez son más quienes en vez de adquirir un vehículo para desplazarse por Barcelona, por ejemplo, utilizan el servicio de Bicing si quieren desplazarse en bicicleta, o el de Cooltra si prefieren hacerlo en moto, y el de SocialCar cuando han de ir a otros destinos fuera de la ciudad. Igualmente, cada vez son más los que no se plantean tener una segunda residencia para disfrutarla dos o tres meses al año como mucho, en vez de eso, se dan de alta en Airbnb para escoger dónde pasar sus vacaciones. Y, si es un destino de mar y quieren navegar, no necesitan tener un velero en propiedad y asumir los costes de amarre y mantenimiento anuales, para eso está Nautal.

 

Éstos son tan sólo algunos ejemplos de los modelos de negocio que conforman la economía del acceso como alternativa a la de la propiedad. Una economía que genera un cambio en los hábitos de los consumidores y en su vinculación con las marcas.

 

El simple hecho de poseer un producto no me aporta beneficios, y sí gastos. Es el uso y disfrute de dicho producto el que me genera valor. Si tengo quién me ofrece un acceso rápido y fácil a lo que necesito, cuándo y dónde lo necesito sin necesidad de asumir gastos de mantenimiento, la vinculación con el que me solventa el problema en vez de con quién fabrica el producto, está servida.

 

La cuestión ahora es ¿qué están haciendo las marcas que tradicionalmente nos han vendido productos para afrontar los cambios de hábitos de consumo de las jóvenes generaciones (y parte de las no tan jóvenes)?

 

Pues, la verdad, es que están haciendo bien poco, o al menos eso es lo que se percibe. Sea porque no ven una amenaza en el cambio de modelo de propiedad a acceso, o porque, no la quieren ver, la oportunidad está ahí, y sino que se lo pregunten a Kodak.

 

 

Fotografía Autor Kim Ruiz

Consultor Marketing Digital y Social Media

Sigue al autor


Compartir el artículo con un amigo

Publicidad
Publicidad

    Comentarios



    Acceda o regístrese para comentar