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SOCIEDAD

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El dinero es un bien público que no debe estar bajo control de los bancos

Es hora que nos planteemos otra manera de gestión del dinero bajo el principio del bien común, según el autor.

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El dinero no es algo natural creado por la naturaleza, sino un producto artificial creado por el hombre. Así pues, ¿quién tiene el poder de crear el dinero? La respuesta es, a la vez que poco conocida, sencilla y esclarecedora: la banca (en escasa medida, los bancos centrales –el BCE en el caso de la eurozona– y en gran medida los bancos comerciales, que son de titularidad privada como cualquier otra empresa al uso). Y ¿qué criterios sigue la banca para crear dinero? Obviamente: los acordes a sus propios intereses bajo parámetros de rendimiento financiero.

 

Por todos es sabido, y sufrido en mayor medida en los tiempos que corren, que el dinero es un facilitador imprescindible para poder vivir en nuestras sociedades, pues nos permite comprar comida, pagar una casa, tener acceso a la energía, capacidad de desplazarnos, adquirir medicamentos, vestimenta o material escolar, entre otras muchas necesidades básicas.

 

Así pues, si el dinero marca la diferencia entre vivir en la pobreza, en la exclusión social, o vivir dignamente como seres humanos, el dinero no puede considerarse como un simple instrumento financiero al amparo de los intereses de ese ente que llamamos mercado, sino como un bien público con el cual se garantice un verdadero estado de bienestar social para el conjunto de los ciudadanos.

 

Bajo la premisa de concebir el dinero como un bien público, el control y la gestión de este debe estar en manos públicas, pues es la única manera de garantizar los principios democráticos basados en los derechos humanos, ya que en caso contrario, como la evidencia real y diaria nos demuestra, los derechos humanos (que se concretan en el desarrollo de una vida digna por parte de cualquier persona) se convierten en un privilegio tan solo limitado a los ricos.

 

No es justo ni ético que la decisión de crear dinero y decidir su destino se concentre en manos privadas bajo intereses comerciales, mientras millones de personas malviven bajo el umbral de la pobreza.

 

Con independencia de cómo se llegó al punto de dejar en manos de la banca la creación y gestión del dinero, y con independencia del sistema económico implantado en el que se basan para ello, lo cierto es que, mal les pese a quienes se enriquecen a costa de la hambruna, la miseria e incluso la vida de los demás, es hora que nos planteemos otra manera de gestión del dinero bajo el principio del bien común. Un replanteamiento que pasa, sin lugar a dudas, por retirar la cesión colectiva como humanidad de la creación del dinero a la banca comercial y por redefinir las políticas sociales del Banco Central Europeo para que se convierta en un valedor verdadero de sociedades justas y equitativas.

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