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ESPAÑA

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Economía de España y de Cataluña ante un potencial cambio de ciclo

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Sobre las dos palmas de la mano abiertas, hacia arriba, la palabra economía.

La economía mundial está dando un giro que, como el de la tierra, a la mayoría pasa desapercibido: no así a los expertos, si prestan la atención debida. Basta con hacer bien el trabajo y la anticipación o predicción económica, como ciencia exacta, funciona. Hoy, herramientas como el Big Data ayudan sobremanera al estudio de una gran cantidad de datos (económicos, sociológicos, demográficos, de consumo, financieros, etc.), que, analizados con sentido, acaban siendo las piezas de un puzle en que todas encajan: entonces, tenemos la visión global económica que estábamos buscando y somos capaces de anticipar lo que va a suceder. Es importante anticiparse, para tomar decisiones porque lo que ya sucedió… 1) ya lo hemos vivido; 2) está en las hemerotecas; 3) podemos leerlo en los libros de historia.

 

En 2007, en muchos medios de comunicación (prensa, radio, TVE, Internet), predijimos la crisis económica que, en España estalló con virulencia en 2008: entonces, el Gobierno hablaba de superar a Francia en PIB per cápita y de alcanzar el pleno empleo, pero, muy poco después, la tasa de paro española alcanzó el 26% de la población activa, mientras Europa, en sus peores momentos la tenía del 11% y Estados Unidos del 10,8%. Muchos, embebidos por la “maravilla” inmobiliaria y la “borrachera” de crédito, no querían oír hablar de burbujas que iban a estallar y, mucho menos, de crisis económicas. Lo mismo había pasado en Estados Unidos un año antes, como explica Michael Lewis en su obra The Big Short, una de las mejores crónicas de la crisis financiera estadounidense, que acabó siendo económica, saltó el charco y encharcó a Europa y, por ende, al resto del mundo. De manera no inmediata, los países emergentes no se vieron afectados (Rusia, China, Brasil, Turquía, México, etc.) y siguieron creciendo a fuertes tasas económicas. Pero fueron cortoplacistas. Y hoy, ven decrecer fuertemente su Producto Interior Bruto al igual que caen los precios de las materias primas: en picado.

 

Nosotros publicamos dos obras (Éxito con o sin crisis, 2012, LID; y Recuperación económica y grandes empresas, Ediciones Te conté – Eiunsa, 2015) en que tratamos la crisis y su salida, es decir, la recuperación. De la misma manera que, en 2007 “vimos venir la crisis”, en 2012 anticipamos con datos que, en el segundo semestre de 2013, vendría la recuperación. Damos gracias a Dios por haberlo publicado con antelación de manera que nadie pueda decir que somos oportunistas. La Radiografía de la Pyme de SAGE, presentada por el presidente de CEOE, Joan Rosell y en la que nosotros elaboramos el “Contexto Económico, Empresarial y social de la Pyme en España” (marzo de 2013) así lo atestigua.

 

Y, como nosotros, norteamericanos y europeos también vieron venir tormenta y recuperación. Pero unos y otros adoptaron enfoques distintos para salir de la crisis. Estados Unidos apostó por políticas de estímulo de la demanda, tras salvar bancos, aseguradoras, sector del automóvil, inversión en energías limpias, infraestructuras y tecnologías de la información. De tal manera que, Norteamérica empezó a crecer de nuevo en junio de 2009 y a crear empleo: siete años más tarde hay 14 millones de puestos de trabajo nuevos, una tasa de paro del 4,9%, altas tasas de productividad e inversión y un crecimiento medio trimestral del PIB del 2,2%. A la par, la FED redujo al máximo los tipos de interés y empezó a comprar deuda pública e hipotecaria, hasta conseguir pleno empleo y un crecimiento cercano al 3%, que se alcanzará en 2017.

 

Europa, resumiendo mucho, apostó por políticas de austeridad, dado que los países del norte son ricos y los países del sur somos pobres. La Unión Europea, a pesar de los rescates, ha pretendido siempre que los segundos no arrastren en su caída a los primeros. El euro se ha resentido en un momento en que el precio del petróleo está por los suelos y Europa roza la deflación. El Banco Central Europeo ha empezado a imitar a la FED americana y adopta políticas muy parecidas de quantitative easing y provisión de liquidez. Pero Europa no es Estados Unidos, no somos un único país, sino muchos y cada uno mira por sus intereses.

 

Economía española

España ha crecido con creación de empleo durante los dos últimos años: en 2014, el 1,4% en PIB y medio millón de puestos de trabajo; en 2015, el 3,2% y otro medio millón más de trabajadores. Las previsiones para 2016 y 2017 son de crecimientos del 2,7% y 2,5% del PIB con creación de otro millón de empleos durante esos dos años, siempre y cuando –dicen FMI, BCE, Banco de España, Gobierno interino, Banco Mundial, OCDE, Servicios de Estudios, FUNCAS, etc.– se “siga por la senda de las reformas y no se dé marcha atrás en ellas”. La incertidumbre política actual no ayuda y muchos proyectos de inversión están parados: los públicos, por motivos obvios, hasta que haya un gobierno permanente; en el caso de los privados, los inversores quieren tener certeza de que –gobierne quien gobierne– habrá seguridad jurídica.

 

Hay que tener en cuenta que son las empresas –las grandes, las sistémicas, como Telefónica, La Caixa, El Corte Inglés, Gas Natural Fenosa, Inditex, etc.; y las pymes, que componen el 99,88% del tejido empresarial español según el DIRCE del INE de enero de 2016: en torno a 3.168.164 empresas– las que generan riqueza y trabajo.

 

En ambos casos, Cataluña, con el mayor PIB de España y el mayor número de pymes (18% del total, algo más de medio millón) y muchas grandes empresas exitosas (CaixaBank, Gas Natural Fenosa, Abertis, Cellnex Telecom, Grifols, etc.) es uno de los más importantes motores económicos de España; ejemplos sobran: Cataluña supone el 25% de las exportaciones totales de España y es la Comunidad Autónoma que más invierte en Innovación (I+D+i).

 

Cataluña, motor económico

Cataluña, con una superficie de 32.113 kilómetros cuadrados, es una región grande comparada con el resto de las Comunidades Autónomas españolas.

 

Tiene una población de 7.396.991 habitantes, es decir es la segunda Comunidad de España en cuanto a población se refiere. Tiene una densidad de población de 230 habitantes por km2, muy superior a la densidad de población de España y a la del resto de las Comunidades Autónomas.

 

Si acudimos a la EPA para comprobar las cifras de desempleo en Cataluña, vemos que tiene un porcentaje de paro del 17,7% de la población activa, una tasa inferior a la nacional (20,2%), y que es la novena Comunidad Autónoma en el ranking, de menor a mayor, de paro de las Comunidades Autónomas.

 

Su PIB es de 199.786 millones de euros, lo que la sitúa como la primera economía de España por volumen de PIB (casi el 19% del PIB de toda España). En cuanto al PIB per cápita, que es un buen indicador de la calidad de vida, en Cataluña en 2014, fue de 26.996 euros euros, frente a los 23.300 euros de PIB per cápita en España. Esta cifra supone que sus habitantes están entre los que tienen mejor nivel de vida de España, ya que ocupa el cuarto puesto en el ranking de PIB per cápita de las Comunidades Autónomas.

 

En 2014 su deuda pública fue de 64.466 millones de euros, un 32,80% de su PIB y su deuda per cápita de 8.855 euros por habitante. Si ordenamos las Comunidades Autónomas, de menor a mayor deuda, vemos que Cataluña se encuentra en la cuarta posición de la tabla de Comunidades Autónomas y en la décimo séptima posición en lo que a deuda por habitante se refiere.

 

La tasa de variación anual del IPC de Cataluña en febrero de 2016 ha sido del -0,5%, 5 décimas inferior a la del mes anterior. Estos datos debemos compararlos con los del IPC de España, donde la tasa de variación anual del IPC de febrero de 2016 fue del -0,8%.

 

Una conclusión clara: tanto desde el punto de vista macroeconómico como empresarial, España necesita a Cataluña –y viceversa–, como motores económicos que funcionan bien al alimón. Sin entrar en cuestiones políticas, que no nos competen, pensamos que, en economía, la unión hace la fuerza y, si como parece, va a haber un cambio de ciclo económico mundial y a peor, España y Cataluña capearán el temporal mejor si están juntas que si están separadas. Insisto y acabo: la unión, en economía, hace la fuerza.

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