SOCIEDAD

4

¿Dinero y mercado o personas?

¿Dinero o personas? He aquí la nueva cuestión shakesperiana de nuestro tiempo.

Por
Multitud de personas.

A todas luces es evidente que ya hemos decidido: primero el dinero, y luego las personas. De hecho, si una persona no tiene dinero, no tiene valor en nuestra sociedad. No vale nada. Por no valer, no tiene valor ni su derecho natural a una vida digna como ser humano, ni incluso su propia vida como ser de nuestra especie.

Lo paradójico de la situación es que el dinero, como bien saben los mercados, no basa su valor en la existencia de una contrapartida en oro, plata o cualquier otro metal noble o valores, ni en su valor intrínseco, sino simplemente en su declaración como dinero por el Estado. Sin esta declaración, la moneda no tendría ningún valor: el dinero sería entonces tan poco valioso como el pedazo de papel en el que está impreso.

Así pues, la pregunta es obligada: ¿por qué el Estado otorga más valor a la vida del dinero que a la vida de las personas?

Es entonces cuando entran en juego los juristas del dinero, los economistas, para proclamar desde sus púlpitos sacrosantos que el valor del dinero no sólo radica en su declaración como tal por parte del Estado, sino también por su valor (especulativo y usurero) concedido por el crédito de los mercados. Y que son estos los que gobiernan los Estados.

Y aquí nos preguntamos de nuevo: ¿por qué el Estado otorga más poder a los mercados que al poder democrático que emana de su propio pueblo?

Y otra vez entran los sacerdotes del dinero para explicarnos las leyes incomprensibles (mentes inhumanas) del propio mercado, que nada tiene que ver con las leyes naturales de la realidad diaria de las personas de calle que somos el pueblo.

Llegados a este punto, queda en evidencia que mercado y democracia dejan de ser compatibles si el pueblo pierde su poder soberano de garantizarse un estado de bienestar social hasta el punto que la vida de las personas que lo integran deja de tener valor.

¿Hasta dónde hemos llegado? ¿En qué punto del camino el dinero, que era un medio para facilitar una vida digna a las personas, convirtió a las personas en su propio medio para garantizarse su existencia?

¡Hasta aquí hemos llegado! Es hora de que prioricemos a las personas sobre el dinero. Es hora de que otorguemos a las personas un valor mayor que el valor que otorgamos al dinero. Es hora de que elijamos Estados que velen por el bienestar de sus pueblos, por encima del bienestar del mercado (ese ente dictatorial anónimo desde donde gobiernan unos pocos enriqueciéndose con la miseria de unos muchos). Es hora de que el poder soberano del pueblo marque los límites rojos de los mercados para que no vulneren los derechos fundamentales democráticos de sus ciudadanos. Y es hora de volver a reinventar los valores y principios del dinero para que sea un medio útil y social para el progreso y desarrollo del bienestar de la vida de todo ser humano.

Es hora de reinventar el sistema económico de los pueblos, donde no existan instituciones gubernamentales que justifiquen la condena del empobrecimiento de los ciudadanos de ningún país bajo criterios de mercado. Es hora de revindicar que dinero y mercado son creaciones del ser humano, y no al revés. Así pues, como creadores de la entelequia de la economía, creemos con nuestra inteligencia (cocreadora de múltiples realidades sorprendentes y maravillosas) una nueva economía más humana al servicio de las personas. Reivindiquemos a las personas por encima de los mercados. Reivindiquemos el derecho de toda familia a una vida digna. Reivindiquemos un nuevo orden social.

Compartir el artículo con un amigo

Publicidad
Publicidad

    Comentarios



    Acceda o regístrese para comentar