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TECNOLOGÍA

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De IP a IP y tiro porque me toca

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Cables de red de diferentes colores.

El crecimiento del tráfico IP es una de las características intrínsecas a la Sociedad de la Banda Ancha. Cada vez existen más dispositivos conectados, físicamente o por ondas, más contenidos multimedia y más necesidad de descargas a través de Internet (el streaming saca humo), por lo que el tráfico se multiplica sin solución de continuidad.

 

Las perspectivas de futuro ahondan en esa tendencia. Así, según el Informe anual Cisco Visual Networking Index (VNI) Global Forecast and Service Adoption 2015-2020, en el caso español el tráfico IP se multiplicará por dos en los próximos cinco años. Eso significa que se alcanzarán 25 Exabytes anuales (a una media aproximada de dos Exabytes mensuales) en 2020.

 

Para que el lector pueda crearse una idea ajustada de lo que ello significa, se trata de una cifra de banda ancha equivalente en Gigabytes a que todas las películas producidas en el mundo en toda la historia transiten por las redes IP españolas cada tres horas. Los 25 Exabytes suponen un salto enorme desde los 11 Exabytes anuales registrados en 2015. El año anterior la cifra de tráfico se situaba en 917 Petabytes mensuales. La tasa de crecimiento interanual se sitúa, pues, en el 18%, en una época en que cualquier crecimiento que alcance los dos dígitos se puede considerar estratosférico.

 

Esos datos de tráfico IP en España se extrapolan al ámbito internacional. Así, el tráfico IP global se multiplicará casi por tres hasta 2020. Se conseguirán 2,3 Zettabytes anuales. Esto significa 194,4 Exabytes mensuales en 2020. Anualmente, en 2015 se generaba un tráfico de 870 Exabytes anuales, es decir, unos 72,5 Exabytes mensuales. La tasa de incremento interanual previsible en ámbito internacional será del 22% entre 2015 y 2020.

 

La digitalización general encuentra un aliado en la multiplicación de los dispositivos personales, la implementación de conexiones máquina a máquina (M2M) y la consolidación de un tipo de consumidor exigente, que reclama más velocidad de banda ancha. Los operadores observan el fenómeno con una mezcla de alegría (son necesarios, son la verdadera y singular utility del siglo XXI) y de temor (deben invertir cantidades elevadas en la mejora de la infraestructura, pero ésta es percibida por el cliente final con cierto aire de commoditización; se da por supuesto que el flujo de datos debe ser veloz, y no se reflexiona sobre la ingente inversión que ello implica).


El hecho de que en 2020 la cifra de usuarios de Internet se acercará a los 4.100 millones implica que el 52% de la población mundial prevista (7.800 millones de habitantes, pronostica la ONU) estará conectada. Desde los 3.000 millones registrados en 2015 (el 40% de la población mundial) la progresión no es baladí. En España, en 2020 los usuarios de Internet serán 35,3 millones, es decir, el 76% de la población, cuando en 2015 eran 32,8 millones (el 71% de la población). Sería de interés analizar la realidad del 24% de ciudadanos españoles que no accederán a Internet en 2020 (y del 48% en ámbito mundial). El pavoroso gap se mantiene latente. Sobre ello trataremos en las XXII Jornadas del Cable y la Banda Ancha en Cataluña (4-5 de abril, Campus del Poblenou de la Universitat Pompeu Fabra), organizadas por CECABLE, Acotec y UPF. En todo caso, la tendencia a conectarse es incontrolable, por lo que tarde o temprano toca ipeizarse.

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