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CLAVES

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Conoce la fórmula de la creatividad

Por
Sobre una mesa, un conjunto de papeles con datos y gráficos que un grupo de personas contempla y analiza.

Cuando se habla de creatividad tendemos a reducirlo al ámbito artístico y cultural en un mundo altamente tecnificado y autómata, cuando de hecho sin creatividad la humanidad no avanzaría, pues la creatividad no es más que la facultad de crear algo nuevo allí donde no existía transgrediendo así la realidad conocida en pos de mejorar lo presente. Una facultad humana, profundamente humana, cuyo enorme potencial se encuentra sin rentabilizar aún hoy en día tanto en el competitivo mundo empresarial, como en el complicado engranaje social, así como en el inestimable mundo del desarrollo personal para beneficio de nuestra calidad de vida.

 

Mucho se ha expuesto sobre los beneficios de un pensamiento creativo, así como de sus procesos cognitivos y su determinismo cultural. En este breve artículo no trataremos las dinámicas o metodologías varias de estimulación de la creatividad, teniendo en cuenta sus parámetros de funcionamiento, fases de desarrollo, y resolución de posibles barreras (de tratamiento más extenso propio de un curso), sino que el objetivo es presentar, de manera sintetizada y práctica, los diferentes elementos que conforman la formulación de la creatividad. 

 

Veamos:

C=(I2.T)S

 

La Creatividad (C) es igual a la Inspiración y la Interrelación (I2) por el producto de la Transpiración (T) elevado al factor de Soñar (S).

 

1. Inspiración (I1)

La inspiración es el acto biológico de inhalar el aire que necesitamos para vivir, y asimismo para pensar (pues sin oxígeno las neuronas se mueren), pero a su vez es el estímulo o lucidez repentino personal –pero transferible por contagio– que siente toda persona en la búsqueda de encontrar soluciones a un problema o en el proceso de creación de ideas que nos permiten emprender un proyecto que favorecen lo que denominamos creatividad.

 

La Inspiración como primera fase del proceso creativo requiere de cuatro factores clave:

 

I. Motivación, que es el motor de toda creatividad profesional y personal que une nuestro mundo emocional con el racional para llevar a cabo una tarea a realizar.

 

II. Autoestima, que nos otorga la confianza y fortaleza (voluntad y persistencia) para llevar a cabo nuestra motivación.

 

III. Independencia, imprescindible para lanzarnos a una aventura creativa por iniciativa propia con libertad y autocrítica.

 

Y IV. Sensibilidad, que es la capacidad necesaria para percibir, expresar y empatizar con el mundo en cualquiera de sus múltiples dimensiones.

 

En este punto recomiendo la lectura de los siguientes artículos del glosario de conceptos de mi obra abierta “Vademécum del Ser Humano”: Aburrimiento (“El aburrimiento es un reactivo para la evolución humana”), Caos (“Dime en qué caos estás, y te diré qué patrón de futuro te espera”), Final (“Los finales son una ilusión, fruto de la ceguera de las identidades”), Innovar (“Para innovar en tiempos de crisis hay que salir a tomar el sol”), Movimiento (“No existe el no-movimiento, pero sí el no-progreso sin una dirección”), Realidad (“Si quieres ver, desfocalízate de tu realidad”), Vacío (“Sólo desde el vacío generamos nuevos mundos”).

 

2. Interrelación (I2)

Pero no hay Inspiración en el proceso creativo sin Interrelación de ideas y conceptos que nos permitan crear algo nuevo a partir de los diferentes elementos (espacio-temporales), a priori inconexos entre sí, de los que disponemos en nuestra realidad más inmediata.

 

Un factor de Interrelación cuya naturaleza se manifiesta de manera triple:

I. Fluidez, produciendo ideas de manera ágil, permanente, variadas y de forma espontánea.

 

II. Divergencia, que es propio de nuestro pensamiento lateral, reflexivo y crítico, capaz de analizar lo opuesto y visualizar lo diferente para encontrar nuevas vías de tránsito alternativas a las establecidas.

 

y III. Flexibilidad, para adaptarnos con versatilidad a los retos que nos depara el apasionante viaje de crear algo nuevo desde la nada.

 

En este punto recomiendo la lectura los siguientes artículos del glosario de conceptos de mi obra abierta “Vademécum del Ser Humano”: División (“Todo lo que nos separa son partes de lo que nos une”), Inteligencia colectiva (“La inteligencia colectiva crea millones de combinaciones de mejores realidades posibles”), Velocidad (“La historia de nuestra vida viene determinada por la velocidad”).

 

3. Transpiración (T)

Y tras la Inspiración, con su correspondiente proceso de interrelación de ideas y conceptos, viene la Transpiración, que no es más que pasar de los pensamientos a la acción, o como diría Platón, transitar del mundo de las ideas al mundo de las formas. Una materialización de nuestro sentimiento-pensamiento creativo de la que se derivan tres fases de actuación correlativas entre sí:

 

I. Iniciativa, que es la voluntad y la disposición personal de protagonizar, promover y desarrollar la idea creativa que tenemos en mente.

 

II. Elaboración, que es la formalización de la iniciativa, es decir la planificación del desarrollo de la acción que iniciamos, recurriendo a la ayuda de la metodología y las técnicas necesarias para llevarla a cabo. Aquí la persistencia y la flexibilidad son factores clave, derivados de la motivación por llevar a cabo nuestra idea creativa.

 Y III. Racionalización, que derivado del vector elaboración, nos permite aplicar la idea creativa para un uso y beneficio personal y social. Pues además de seres idiosincráticamente creativos, somos por naturaleza seres racionales y sociales (Homo sit naturaliter animal sociales).

 

En este punto recomiendo la lectura los siguientes artículos del glosario de conceptos de mi obra abierta “Vademécum del Ser Humano”: Empresa (“Cómo montar un negocio sin dinero en 5 minutos”), Ser Tecnológico (“Somos seres tecnológicos cuya evolución se basa en el conocimiento”).

 

4. Soñar (S)

No obstante, en el acto creativo no hay Inspiración y Transpiración sin la capacidad de Soñar, entendiendo el soñar como la voluntad íntimamente sentida de transgredir la realidad conocida ante el vislumbrar de una nueva, futura y mejorada versión de la misma. Aquí, debemos diferenciar entre imaginar y soñar, pues la primera se reduce al ámbito del pensamiento, mientras que en la segunda se amplia al ámbito de nuestro mundo emocional, haciendo vibrar todas y cada una de las células de nuestro cuerpo ante la idea de llevar a cabo nuestra idea creativa. Una experiencia humana más propia del enamoramiento que del discernimiento intelectual.

 

Como la actividad de Soñar es personal e íntima –aunque también contagiosa–, esta se define per se como Original, porque no hay dos mentes-corazones que sueñen igual, cuya singularidad –por ser uno de los grandes misterios de la vida–, la hacen única. Aunque Originalidad no debe confundirse con Innovación, pues una creación puede ser original y no innovadora, a pesar de todo un mundo de matices que difieran dos creaciones entre sí, ya que la innovación tiene connotaciones de uso y utilidad social.

 

En este punto recomiendo la lectura los siguientes artículos del glosario de conceptos de mi obra abierta “Vademécum del Ser Humano”: Soñar (“Sueña y activarás la magia para crear tu vida”); Sueños (“¿Eres merecedor/a de alcanzar tus sueños?”).

 

A la espera que el esfuerzo de síntesis de la formulación de la Creatividad pueda serte de ayuda, siendo consciente que la fórmula en sí misma resulta incompleta sin una técnica y metodología práctica que ayude a desarrollarla e integrarla en nuestras vidas (para ello se requiere de las sesiones formativas correspondientes, como en cualquier otra materia), deseo que la conceptualización de los diversos elementos que configuran la fórmula te beneficien –como lumbre que ilumina el camino en la noche– en la creación de tu vida diaria. Fiat lux!

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