SOCIEDAD

4

Conoce la fórmula de Gestión del Estrés GE=(I.T.)AI/P

Por
Juego de balanza entre dos piedras de diferentes tamaños.

El estrés, ese estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal, que puede provocar diversos trastornos físicos y mentales, lamentablemente es más común de lo deseable en una sociedad altamente competitiva y donde los recursos se encuentran mal redistribuidos. El problema se haya, como todos sabemos, cuando el estrés hace estragos en la salud de una persona, al sentirse ésta sobrepasada y sin control por la tensión vital que experimenta en sus propias carnes.

 

Sin entrar en cuáles son los perjuicios del estrés y los beneficios de su gestión, por todos conocidos aunque sea intuitivamente, el motivo de este breve artículo es mostrar, de manera sintetizada y práctica, los factores clave de toda gestión del estrés que puede aplicarse tanto a nivel personal como de estructura orgánica. Veamos:

 

GE=(I.T.)AI/P

 

La Gestión del Estrés (GE) es igual al producto de la Impermanencia (I) por la Templanza (T) elevado a la Autoridad Interna (AI), dividido por el valor del Pragmatismo (P).

 

1. Impermanencia (I)

En primer lugar tenemos que tener claro que sufrimos de estrés cuando deseamos controlar algo que se nos escapa de las manos, ya sea por recuperar un pasado ya inexistente (que puede llevarnos a la depresión), ya sea por alcanzar un futuro inexistente (provocándonos una angustia grave que puede colapsar en brotes de ansiedad). Y que ese control de las cosas o situaciones es, per se, contrario a la propia ley natural, ya que no existe nada en la vida que sea siempre igual de manera permanente, pues todo está en continuo cambio y transformación tanto en la naturaleza natural como artificial que conocemos (lo contrario no es de este mundo). Un principio de alterabilidad continúa de todo aquello que nos rodea al que denominamos impermanencia, por lo que –de igual manera que no podemos separar la noche del día– no es nada inteligente el no aceptar la impermanencia de la vida.

 

Armonizarnos con el flujo en continuo cambio y transformación de la vida, que nos produce paz interior, comporta una actitud de Aceptación con lo que hay y es en cada momento, desapegándonos de pasados inexistentes, y permitiéndonos Fluir con los Cambios hacia el futuro que nos encaminemos (conscientes que fluir no es igual que caminar sin rumbo ni dirección, sino adaptarse a las diferentes situaciones que nos depare el trayecto del viaje hacia nuestro destino prefijado).

 

2. Templanza (T)

No obstante no es posible la actitud de Fluir con los Cambios sin un estado de Templanza, que nos permite ver los diferentes Ritmos de las situaciones de la vida, para saber de manera inteligente cuando debemos parar, proseguir o modificar el rumbo de nuestro viaje personal. Pues de igual manera que la vida está en continuo cambio y transformación en su impermanencia, esta a su vez tiene un Ritmo de flujo y reflujo (un principio de movimiento alternante existente en todas las cosas y situaciones de la vida). Un Ritmo de tipo pendular que podemos observar tanto en el oleaje del mar, como en los ciclos de la economía, como en las relaciones de pareja, en los movimientos planetarios o en nuestra propia evolución personal. Por lo que la actitud de Templanza nos permite tomar las decisiones más correctas dependiendo de las circunstancias de nuestro entorno –como un caballero templario o un samurái que mantiene la Templanza en medio de una batalla antes de iniciar un movimiento–, sabiendo que toda acción tiene una reacción y por ende una consecuencia directa en nuestra vida más inmediata (Principio de Causalidad).

 

Por otro lado, no hay Templanza sin una actitud de Presencia, que significa estar alerta en el aquí y el ahora (lo contrario a permanecer anclados en el pasado o estar proyectados hacia el futuro), pues el Ritmo pendular de la vida sucede en un único tiempo: el presente. Si no estamos en Presencia con nosotros mismos y nuestro entorno, ¿cómo vamos a Fluir con los Cambios de manera inteligente ante un movimiento de la vida impermanente y rítmico?

 

3. Autoridad Interna (AI)

Asimismo, no hay gestión de la Impermanencia ni de la Templanza sin Autoridad Interna, que no es otra actitud activa que la de no ceder nuestro poder personal a terceros. La Autoridad Interna implica mostrarnos tal y como somos con nosotros mismos y ante el mundo, con el objetivo de seguir nuestro propio camino, no el de otros. ¡Es tan fácil perderse por caminos ajenos por cuestiones de responsabilidad mal entendida o del qué dirá el entorno social!, cuando lo cierto es que nadie puede vivir la vida por otro. Por otra parte, uno de los factores claves del por qué se fracasa es, justamente, perseguir éxitos ajenos.

 

La Autoridad Interna nos posibilita el definir, iniciar y perseguir nuestro viaje personal prefijado, sabedores que –conforme al principio de impermanencia–, nuestros gustos y prioridades en la vida van cambiando a lo largo de nuestra existencia, por lo que aquello que ayer considerábamos importante hoy ya no lo es, y viceversa. Una impermanencia en nuestra evolución personal que redefine a lo largo de nuestra historia vital el destino a alcanzar.

 

Por otra parte, también hay que apuntar que una característica principal de la Autoridad Interna es un estado emocional saludable, es decir, disponer de una autoestima reforzada. Por lo que no hay Autoridad Interna sin una buena autogestión emocional (materia para otro artículo).

 

4. Pragmatismo (P)

Y por último, para gestionar adecuadamente el estrés, debemos tener una actitud basada en el Pragmatismo, que no es más que la elección activa inteligente en cada uno de los pasos de nuestro viaje personal. Una actitud que se basa en el principio de Polaridad de todo aquello que existe en la naturaleza conocida: acción-inacción, derecha-izquierda, positivo-negativo, bueno-malo, miedo-valentía, éxito-fracaso, alegría-tristeza, causa-efecto, etc. Solo siendo Pragmáticos ante el continuo cruce de caminos que nos reta el principio de Polaridad a la hora de tomar cualquier decisión en nuestra vida (ya sea personal, social o profesional), podremos reforzar nuestra Autroridad Interna –capaz de controlar el estrés– desde el estado de Presencia que nos otorga la Templanza y el estado de Aceptación que nos viene dado de la gestión inteligente de la Impermanencia.

 

Esperando que esta fórmula sintetizada sirva para dar paz mental, estabilidad emocional y salud física a quienes padecen los estragos de una inadecuada gestión de las circunstancias personales de su vida, solo cabe acabar subrayando que toda Gestión del Estrés requiere de una actitud activa por parte de la persona, conscientes que no hay cambio e integración de un nuevo hábito saludable sin práctica, ni práctica sin disciplina. Solo el movimiento –en este caso consciente e inteligente– genera movimiento, cambio y transformación a una mejor, renovada y nueva versión de nosotros mismos. Fiat lux!

Compartir el artículo con un amigo

Publicidad
Publicidad

    Comentarios



    Acceda o regístrese para comentar