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CLAVES

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Cómo montar un negocio sin dinero explicado en 5 minutos

Por
Un joven ante su ordenador portátil con gesto de ilusión.

Ya verás, es muy fácil. Si has organizado algún tipo de actividad en tu vida, desde un partido de fútbol a una fiesta de amigos o un acto cultural, puedes montar fácilmente un negocio, solo es cuestión de conocer los elementos que necesitas y ponerse a ello. Para montar un negocio sin dinero, como si de una receta de cocina se tratase, solo tienes que seguir cuatro pasos y en su orden correspondiente:

 

Primer paso: define el producto

1. Es decir, pregúntate qué quieres hacer. Para ello debes tener una idea. Es muy importante que esa idea te guste (tómate tu tiempo), pues tu motivación personal es el secreto para persistir y materializar un proyecto con éxito. Y justamente esa idea será la que dé forma al producto de tu negocio.

 

2. Una vez que ya tienes claro qué quieres ofrecer con tu negocio, ya has definido casi sin darte cuenta a quién va a ir dirigido. Es decir, qué tipo de consumidores van a ser tus clientes.

 

3. Ahora hay que preguntarse qué ingredientes necesitas para crear tu producto. ¡Ni se te ocurra pensar en el dinero! Sólo piensa en los elementos que necesitas para fabricarlo.

 

(3.1.) Si el elemento que necesitas es humano, busca entre tus amistades quién podría hacerlo, y si no encuentras a nadie conocido con el perfil que buscas, pues ponte a navegar por Internet y ofrece participar del proyecto a terceras personas, como quien busca jugadores para completar un equipo con el que poder jugar a fútbol. Esto los niños lo saben hacer muy bien: si necesitan a alguien para jugar lo buscan hasta encontrarlo, así de simple, sin más complicaciones. Y no te preocupes por la búsqueda, ya que hay muchas personas bien preparadas y con ganas de participar de un proyecto, y además, aunque no te lo creas, con los mismos gustos y prioridades que los tuyos. En este caso, es importante que a estas personas recién conocidas las hagas partícipes del proyecto desde el principio, colaborando entre todos en la definición del mismo, desde el nombre del negocio hasta su desarrollo integral, ya que no solo aportarán su valor añadido personal (dos o más mentes piensan más y mejor que una sola) sino que se sentirán totalmente implicadas al igual que tú. Y lo que es más importante: tod@s tendréis la misma idea de proyecto. ¡Ah!, y además con Internet podéis trabajar a distancia, por muchos kilómetros que os separen, con la misma efectividad de quien comparte una oficina.

 

(3.2.) Si, por el contrario, el elemento que necesitas para crear tu producto es industrial, pues lo mismo: ponte a buscar por Internet proveedores que se ajusten a lo que tienes en mente. Si dedicas un poquito de tiempo en buscar, ¡y sin moverte de casa!, te sorprenderás al encontrar toda una amplia gama de proveedores a lo largo y ancho del planeta potencialmente interesantes en servicios y de precios variadísimos e hipercompetitivos que te permitirán crear el producto sin necesidad de que montes ninguna fábrica. ¡Y no, aún no puedes pensar en dinero!

 

¡Ah!, y no olvides que tú eres tu jefe y este es tu proyecto, te lo digo llegada la hora de determinar con qué tipo de proveedores quieres relacionarte. Es decir, cuánto más eco-éticos sean tus proveedores, mejor te sentirás tú, mejor se sentirán tus clientes al comprar tus productos y mayor beneficio aportarás al planeta. (Ver artículo: La empresa es 'sostenible', 'nutritiva' y 'comunitaria' o no es empresa)

 

4. Y conociendo ya los elementos que necesitas para crear tu producto, prácticamente también sin darte cuenta ya sabes cuál es el proceso para crearlo, es decir, qué pasos debes dar desde que un cliente te pida el producto hasta su entrega. Como verás, es más una cuestión de gestionar recursos externos, que de controlar ningún tipo de cadena de producción.

 

Segundo paso: define la promoción

5. Vaya, que pienses cómo vas a comercializarlo. Aquí lo tienes muuuuuuy fácil también, ya que no hay mayor departamento comercial que Internet. Y a coste cero. Pon imaginación y usa las redes sociales para comercializar tus productos. Ya que en Internet encontrarás desde tus consumidores finales, la persona de a pie que te comprará directamente el producto, hasta aquellos proveedores que adquieran tu producto para venderlo a sus propios clientes, es decir, las tiendas. Y aún más, con Internet tienes un departamento comercial que llega a todos los rincones del planeta. ¿Qué más quieres? ¡Si nuestros bisabuelos levantaran la cabeza!

 

6. ¿Que necesitas de alguien que entienda de marketing comercial por Internet? ...pues vuelve al punto 3.1. Así de fácil.

 

7. Y que no, ni se te ocurra cargarte con estanterías repletas de producto para comercializar. Que el tema de la gestión de stocks pasó a la historia, que eso era una práctica empresarial del siglo pasado. Es decir, que hoy en día, en nuestro siglo XXI, se vende por demanda. Así que no hay gasto de producción sin compra previa. Y para poder hacer la producción sin una inversión inicial, es decir para poder crear el producto que vendes sin capital previo, aquí te toca ser hábil en la gestión de la deuda (política de pagos) y mostrarte un buen negociante con tus proveedores (aunque no te negaré los peligros que se corren al hacer equilibrios entre deuda y demanda sin una red financiera de protección). Pero no te preocupes en exceso, que con los tiempos que corren hay proveedores que están abiertos a colaborar en este punto. Y, si no es el caso, pues a buscar otro proveedor, que el mundo es muy grande. Ni más ni menos.

 

Tercer paso: define el punto de venta

8. Es decir, que definas tu tienda, tu escaparate para exponer y vender el producto. El sitio desde donde vas a vender, vaya. Como habrás imaginado, a estas alturas de la película, descartamos totalmente la idea de un establecimiento físico a pie de calle por sus altísimos costes (fuera cargas estructurales fijas), pues la mejor opción es una tienda online por su ligereza presupuestaria, su flexibilidad dimensional y su capacidad de proyección de mercado. Ya verás con qué sorpresas te encontrarás al navegar por Internet y descubrir que existen tiendas online prácticamente gratuitas, que puedes personalizar y poner operativas en un cerrar y abrir de ojos. Y lo mejor de todo, están hechas para personas que, como un servidor, no tenemos idea de programación informática.

 

9. ¿Que también necesitas de alguien? Pues ya sabes, chic@, de vuelta al punto 3.1. Y lo bueno es que la persona que entre en el proyecto como profesional en la gestión de las tiendas online, en el 99,9% de los casos también será expert@ en marketing por Internet. Así que ya ves, dos pájaros de un tiro.

 

Y cuarto paso: define el precio

10. Bueno, una vez ya sabes lo que quieres vender, lo que necesitas para crear el producto a vender y sus pasos para crearlo y comercializarlo, ahora ya puedes hacerte las cuentas de la vieja para saber cuánto cuesta y, por ende, cuál va a ser el precio de venta al público que vas a fijar (coste de producto + margen de beneficio = PVP).

 

11. Si quieres un par de consejillos más, en este caso respecto a la política de precios, permíteme que te indique dos aspectos relevantes. Lo primero, obviamente, es que marques un precio de salida competitivo, no solo por cuestiones de cómo está el patio sino también como estrategia de posicionamiento de marca. Y en segundo lugar, que apliques un principio de comercio justo, lo cual representa que el margen de beneficio comercial de venta debe ir lo más equitativamente repartido a partes iguales entre el pago destinado al proveedor, el pago destinado a quienes forméis el negocio y el pago destinado para reinvertirlo en mejorar el desarrollo del propio negocio. Una política que, desde la transparencia, te ayudará sin lugar a dudas a afianzar a largo plazo las relaciones con tus proveedores y entre los propios miembros del proyecto.

 

Y dicho esto, que no es poco, ya no tienes excusas para montar tu propio negocio por falta de dinero y apostar profesionalmente en tu sueño (y no en el de terceros) como vía de autorrealización personal, pues realmente nadie te impone a qué te tienes que dedicar, ni qué tipo de negocio tienes que montar.

 

Así que amig@, solo me falta despedirme con unos apuntes extras:

1. Monta sin dinero tu propio negocio.

2. Y pásalo bien en el proceso.

3. Conociendo a nuevos amigos.

4. En medio de un ambiente creativo.

5. Trabajando desde casa, o desde la playa…

6. Basándote en las nuevas tecnologías.

7. ¡Y en tus capacidades!

8. Y ayudando a crear un mundo más eco-ético.

9. Y espero que un día de estos, nos encontremos, y me cuentas.

10. Mientras brindamos por otros para que sigan el mismo camino, pues el mundo es de los que sueñan, caen y se levantan tantas veces como sea necesario, empujados por la fuerza y el valor de perseguir sus propios sueños.

 

Nota: Para ampliar y complementar la información recomiendo la lectura de dos de mis libros: Cómo reinventarse en tiempos de cambio (y sin dinero) y El poder transformador del fracaso. Pues tan importante como buscar el éxito es aprender a gestionar los fracasos, ya que en la vida no existe lo uno sin lo otro.

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