CATALUNYA

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Catalunya: el dinamismo económico continuará, con permiso de la incertidumbre

“Todo ello pese a que la prórroga presupuestaria de la Generalitat contrajo el consumo y la inversión de la administración autonómica”

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Un crucero turístico anclado en el puerto de Barcelona, ante la zona de carga.

La economía catalana mantiene el dinamismo. Las previsiones de BBVA Research apuntan a que en 2016 el PIB catalán se habría incrementado en un 3,4%, y por cuarto año consecutivo su crecimiento habría superado al del conjunto de España. Por un lado, los impulsos de política monetaria y fiscal (en particular, la del IRPF de 2015) y un petróleo relativamente barato en términos históricos liberaron renta disponible para familias y empresas. Ello facilitó la recuperación de la demanda interna catalana y española, redundando lo segundo en una mejora adicional del turismo nacional. Además, se reactivó buena parte de la demanda embalsada de años anteriores. Algunos de estos factores tuvieron mayor incidencia en la economía catalana, lo que permitió un comportamiento diferencial en el consumo privado y el turismo.

 

Y todo ello pese a que la prórroga presupuestaria de la Generalitat contrajo el consumo y la inversión de la administración autonómica, reduciendo la contribución del sector público a la mejora del PIB regional.

 

En todo caso, algunos de los factores que han permitido este crecimiento diferencial comienzan a agotarse, lo que ya en el segundo semestre de 2016 se tradujo en una desaceleración de la demanda interna. Entre ellos, destacan la moderación que se espera de los flujos turísticos, el impacto decreciente de la política monetaria en las cargas financieras y la recuperación de una parte del descenso en el precio del petróleo de años anteriores.

 

Las estimaciones de BBVA Research muestran que, en el caso de Catalunya, las tensiones geopolíticas en otros mercados explican prácticamente un tercio del aumento en el número de pernoctaciones de extranjeros desde 2010. No se espera que estos flujos reviertan a corto plazo, pero las dificultades para continuar incrementando el gasto por turista limitan el recorrido al alza en ausencia de cambios estructurales en el sector.

 

Hacia delante, aunque el crudo seguirá siendo barato, la revisión al alza de su precio reduce el impulso en torno a tres décimas frente a un año antes. Asimismo, el elevado apalancamiento de familias y empresas en Catalunya supuso beneficios adicionales de las rebajas de tipos de interés y de las mejoras en el acceso al crédito. La normalización de la política monetaria, que se espera a finales de 2018, por tanto, supondrá perder parte de esta ventaja.

 

En el proceso de consolidación fiscal, y tras la importante corrección observada hasta noviembre de 2016, es previsible que la Generalitat pueda alcanzar el objetivo de déficit de 2017, siempre y cuando el gasto se mantenga controlado de forma acorde a lo que figura en el proyecto de Presupuestos. Además, la elevada deuda autonómica aconseja continuar con el proceso de consolidación fiscal, para lo que es necesario un plan plurianual, creíble y con medidas concretas que ayude a reducir la incertidumbre.

 

En la demanda exterior, y pese a los menores impulsos para el turismo, las noticias son algo más favorables. Así, se prevé un crecimiento algo mayor en la UE y los países emergentes, en particular con el retorno al crecimiento de Latinoamérica, lo que acelerará el comercio mundial. Además, el euro se mantendrá depreciado, favoreciendo a las exportaciones de bienes regionales.

 

Todo ello, por tanto, debe permitir que en 2017 y 2018 la actividad en Catalunya se mantenga dinámica, con un avance en el entorno del 2,7% anual para ambos años, es decir, cuatro décimas por encima del promedio observado entre 1981 y 2015. Ello permitirá crear 210.000 puestos de trabajo durante estos dos años y reducir la tasa de paro por debajo del 10% a finales de 2018. Además, los primeros datos conocidos de 2017 continúan siendo favorables, lo que de confirmarse en el conjunto del trimestre supondría un sesgo al alza sobre la previsión de crecimiento para este año.

 

En todo caso, se mantienen diversos riesgos cuya relevancia no cabe desdeñar: los impactos del Brexit sobre la economía europea y el turismo y la incidencia de la política comercial americana sobre el comercio mundial podrían ser mayores de lo anticipado. La mayor inflación está reduciendo la competitividad de la economía, y su traslación a salarios sin una respuesta proporcional de la productividad podría revertir las ganancias de años anteriores. Finalmente, la incertidumbre sobre la política económica a la que se enfrentan las empresas se mantiene elevada, y podría estar restando en torno a 4 décimas al crecimiento de la economía española. Por tanto, su reducción también es clave para mantener el proceso de convergencia de la economía catalana con las principales regiones europeas.

 

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2017 economía catalana

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