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7 hábitos financieros que practican los minoristas con éxito

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Componiendo un puzle con forma de gráfico de barras ascendentes.

La educación financiera es una de las patas que más cojean entre los emprendedores de cualquier parte del mundo. Es, de hecho, uno de los apartados que suele ocupar menos páginas en los planes de empresa. Pero no hacer los deberes lleva a la quiebra a más comercios de los que puedes imaginar.

 

Para mejorar debemos mirar siempre al que lo hace bien, y por eso he querido extraer 7 hábitos positivos que realizan los minoristas con éxito, según un estudio publicado a principios de este 2017 por una de las grandes agencias estadísticas norteamericanas:

 

1. Hacen previsiones a principios de cada mes

Cada mes los comercios tienen que hacer una serie de gastos a ciegas sin saber cuánto dinero ingresarán. O lo que es lo mismo, los comerciantes tienen que imaginar cuánto dinero va a entrar en su caja registradora y, en consecuencia, deben gastar equis cantidad de dinero en comprar nuevos productos para reponer el stock. Si estas previsiones se quedan cortas positivamente (vendemos más de lo planeado) o negativamente (vendemos menos de lo esperado), perderemos dinero.

 

Por estas razones los minoristas deben hacer el esfuerzo de realizar previsiones y comparar sus datos imaginarios con los reales al finalizar el mes. Este ejercicio hace que cada vez seamos mejores predictores y perdamos el menor dinero posible en el futuro.

 

2. Revisan periódicamente las finanzas

Ya sea por miedo a ver las cuentas o por simple dejadez, la inmensa mayoría de minoristas no mira las cuentas cada poco tiempo. Viven al día con predicciones hechas sin datos. ¿Cómo diablos quieren comprar el stock suficiente a tiempo si no saben la tendencia de ventas dependiendo de las estaciones, del momento del mes, etc.? Es imposible comprar bien o repartir los esfuerzos a lo largo del día, semana, mes, trimestre y año si no sabemos qué es lo que vendrá más adelante basándonos en el historial financiero de nuestro negocio.

 

Y así es como nos encontramos tiendas llenas de stock antiguo del que jamás se librarán por haber comprado demasiado. Como también nos encontramos con tiendas que, en plena compra de Navidad, pierden dinero cada vez que un cliente les pregunta por tal producto y tienen que disculparse porque no disponen de existencias.

 

3. Tienen un programa de gestión simple

Está claro que el orden en un comercio no se puede mantener con el poder de la memoria. Hace falta un software que te ayuda a llevar las cuentas. Pero los comerciantes encuestados no solo tienen un programa, sino que además es sencillo.

 

Esto es, además, curioso, porque teniendo en cuenta que hay un gran porcentaje de comercios sin programa de gestión (en España le llamamos TPV a secas), los que se deciden finalmente a tener uno acaban quejándose de su complejidad. Y es que hay una gran diferencia entre tener o no tener, pero desde luego, mayor es la diferencia entre un TPV complejo a uno sencillo. Tanto es así que muchos minoristas que, con buena intención, decidieron poner concierto a sus finanzas adquiriendo un flamante TPV acabaron por abandonarlo. Al parecer no podían asumir el coste en forma de consumo de tiempo, energía y humor de perros que en general le producía aquel mastodóntico e infumable software.

 

Alternativas simples las hay a patadas. Desde fabricarte tú mismo un TPV con un simple Excel a diferentes TPV online que últimamente se están poniendo de moda, u otras de código libre que se pueden encontrar con una simple búsqueda en Google. Hay softwares, realmente sencillos, que facilitan la vida del comerciante hasta niveles insospechados.

 

4. Guardan el dinero para pagar impuestos

Solo una pequeña parte de los comerciantes separan radicalmente el dinero que pueden volver a invertir del dinero destinado a los impuestos. Mantener en reserva ese dinero es vital para evitar los castigos fiscales que reciben innumerables comercios por usar ese dinero para otros asuntos pensando que “ya lo sacarían de otro lado”.

 

Podemos entrar en debates sobre el posible robo que representan los impuestos, pero es lo que hay y uno debe ser consciente de ello. En resumen, el dinero para los impuestos no se toca.

 

5. Reducen las deudas hasta hacerlas desaparecer

El endeudamiento en las fases iniciales o de crecimiento de un proyecto es normal. Sin embargo, hay más emprendedores de los que uno piensa que se endeudan aún más para pagar antiguos préstamos.

 

El pago y finalización de estas especies de cadenas invisibles son la obsesión de los buenos empresarios. Reducir la deuda junto a pagar los impuestos es sagrado para los comerciantes que llevan bien su negocio.

 

6. Se pagan a sí mismos un sueldo fijo

Si conoces pequeños empresarios autónomos te habrás dado cuenta de que cuando necesitan algo de calderilla abren la caja y cogen dinero. Pues bien, según el estudio, los comerciantes con más éxito no lo hacen, sino que se asignan un sueldo fijo y punto. No tienen un sueldo mayor si los beneficios han sido mayores y separan perfectamente su salario de los beneficios de la empresa.

 

De esta forma no solo pueden contabilizar estos beneficios, sino que al final del trimestre pueden decidir qué hacer con ese dinero. Por ejemplo, pueden hacer planes de ampliaciones, ahorrar para los meses más endebles o invertir en publicidad de una forma ordenada y sin sorpresas.

 

7. Aprovechan los beneficios fiscales al máximo

Que los emprendedores con éxito paguen impuestos no quiere decir que paguen ni un céntimo más de lo que les corresponde. Por eso siempre están al tanto y contratan buenas gestorías que les puedan hacer ahorrar.

 

Desde la estructura empresarial (autónomo, SL, SA, cooperativa, comunidad de bienes) hasta las deducciones por compras o por contrataciones. Las empresas que lo hacen se preocupan por este tema y hacen todo lo posible para pagar menos.

 

 

 

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